La tradición perfumista árabe se remonta a miles de años atrás. En las antiguas rutas comerciales, el incienso, la mirra, el ámbar y las maderas nobles viajaban desde Oriente hacia Europa, convirtiéndose en símbolos de riqueza y poder. Aquellas materias primas naturales siguen siendo la base de muchas fragancias árabes modernas.
Mientras en Occidente se desarrollaban perfumes más frescos y florales, en Oriente se cultivó un estilo caracterizado por la profundidad, la intensidad y la sensualidad. De ahí que los perfumes árabes sean tan duraderos y envolventes.
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